Yo soy el cantante
»Por Sebastián Auyanet
Por más que a Fernando Santullo (ex L. Mental) no le parezca, su regreso a la escena musical es una de las noticias del año. El disco solista de la voz de Peyote, producido por Juan Campodónico, se editará bajo el formato “Bajofondo presenta” en los primeros meses de 2008, pero su rapeo aparece como invitado en Mar dulce.
Fernando Santullo vive en España y sin demasiado ánimo de volver a Uruguay. Trabaja como editor de noticias de música para nuevas plataformas tecnológicas en una empresa de Barcelona. Su conexión con el Uruguay es más esporádica de lo que parece y su andadura con Kato, su anterior proyecto, más fructífera de lo que algún desinformado puede pensar.
Textual de su primer mail: “En 2004 sacamos el disco en Uruguay con Bizarro, pero seguimos tocando por acá. Teloneamos a artistas tan dispares como Napalm Death y Everlast. Un promotor que nos había llevado a tocar con Attaque 77 nos preguntó si nos animábamos a abrir un show de Anthrax. Le dijimos que sí y tocamos a grito pelado la parte más dura de nuestro repertorio. Igual, y a pesar de todo nuestro ruido, terminamos pareciendo la Madre Teresa. Y cuando bajamos vino John Bush, que escuchó todo nuestro show el costado del escenario, y nos felicitó. Para mí fue el sueño del pibe”.
Beats intimistas
Por esos mismos y ruidosos días, a Santullo ya le rondaba por la cabeza la idea de un proyecto más minimalista. “A comienzos de 2005, nos pusimos con Sebastián (Peralta, tecladista de Kato) a trabajar en nuevos temas con un encare diferente, en un formato que nos permitiera laburar en nuestras casas, sin grandes medios, con un par de portátiles, un teclado y un par de micros. Lo que ocurrió es que me fui dando cuenta que con ese formato y un buen socio se puede llegar a lugares que en una banda es más difícil. La cosa es saber qué querés hacer, que la canción terminada ya esté sonando en tu cabeza”. También llegaría el reencuentro con Juan Campodónico, compañero de las horas de Peyote Asesino (“me contrataron para encargarme de la prensa de un grupo latino que venía a Barcelona… y resulta que el grupo latino era Bajofondo”) y con él, el proyecto del disco.
¿Y qué salió de la cabeza de Santullo? Un cúmulo de palabras presurosas y acompasadas. Rapeadas, claro está. Veloces pero claras y contundentes. Oscuras pero no desalentadoras, sobre una base de sonidos que intenta visitar todas sus influencias. Del trip hop al canto popular. Del rock al UK garage (hip hop británico).
Esquinas post Kato
El resultado son imágenes en blanco y negro que, pese a los beats trepidantes de un “pá’ bailar” encierra en sus fraseos un ánimo melancólico, pero que de todos modos deja entrever la esperanza de meterle gamba y recuperar… ¿Ánimo tanguero? “De tanguero tengo poco y nada. Lo que pasa es que las charlas de esquina y las letras del tango no son mundos tan distintos si uno les dedica tiempo y afecto al convertirlas en letras propias. De todas formas no creo que el tango sea una influencia tan central en estas nuevas canciones. Hablando de influencias rioplatenses diría que están más presentes Cabrera, Darnauchans, Galemire, Zitarrosa y grupos como Estómagos y Traidores”.
Es necesaria la repregunta. Insistir en que esos artistas comparten un cierto tópico tanguero. “Pero también se podría ver el revés, que el tango surge de un contexto determinado, de una sensibilidad determinada. Y de esa misma sensibilidad surgen los Cabreras y los Darnos. Y en medio de ese caldo crecí yo y creció Juan y tantos otros. Por eso no sé si es ajustado remitirlo todo al tango. El tango puede ser visto como un punto de llegada y no necesariamente de partida”.
Las tres canciones que Santullo publicó en su myspace hacen referencia con mayor o menor intensidad al tema del paso del tiempo y deja picando la idea de que los veteranos cada vez son más jóvenes. “Ando emperrado en encontrar el tiempo perdido, en lamentos apretados, en penales casi siempre mal pateados” dice en “Ya no duele el corazón”, tema que también puede escucharse en Mar dulce, nuevo disco de Bajofondo. “Hay beats, hay polenta, pero también hay más introspección. Por supuesto que cada cosa que digo en las letras se refiere a un contexto muy acotado, porque no soy portavoz de nadie, a veces ni de mí mismo. Sobre los “veteranos jóvenes” no puedo decir nada porque soy casi un niño, y otra cosa que no me acuerdo porque ese alemán, como es… Alzheimer, me la esconde todo el tiempo”.

