Qué hacer y desde dónde
»Palabra: Sistema | Por Facundo Ponde de León
Hay dos ideas que se suelen unir de modo equivocado: el tener agallas y el estar fuera del sistema. Se cree que las personas de principios y convicción son las que están fuera del sistema que critican. Es un discurso que se escucha con frecuencia en distintos ámbitos: el periodismo, la política, la música, la religión, el comercio. “Te puedo hablar de esto porque no pertenezco a ninguna Iglesia”. “Te lo digo porque estoy fuera del ambiente corrompido de la política”. “Te puedo hablar del ambiente del fútbol porque yo no me caso con nadie”. Por detrás de estas frases y todas las del estilo se encuentra la convicción de que es un valor positivo ubicarse fuera del sistema, estar “del otro lado”. Confieso que es algo que nunca termino de entender y que me genera cierta perplejidad.
La palabra sistema refiere a un conjunto de elementos interrelacionados de determinada manera que conforman un todo que funciona. La tierra, el cuerpo humano, la vía láctea, una célula son ejemplos de sistema. También lo son un Estado, una institución, un lenguaje (la matemática) o un idioma.
Las dos cosas que me llaman la atención de la actitud “valiente anti-sistema” se podrían resumir en dos preguntas: ¿desde dónde? ¿qué hacer? Una de las claves para entender este fenómeno social es, hasta donde alcanzo a ver, percatarse de que no hay un fuera de sistema que no sea a su vez entrar en otro. La persona que se jacta de ser antirreligiosa es alguien que está dentro del sistema ateo que impera en la sociedad de consumo. Si se quiere salir de ese rótulo porque le incomoda, quizás prefiera ser parte de los intelectuales de esa sociedad, pero ese, el de los pensadores, también es otro sistema con sus elementos y sus interrelaciones.
Si esta argumentación es acertada, la conclusión es que lo importante no es tanto saber fuera de qué sistema te posicionas sino por el contrario entender bien dentro de cuáles te mueves para saber qué puedes hacer en y por ellos. Y esto me conecta con la segunda pregunta. ¿Qué hacer
Creo que la valentía se encuentra mucho más en las personas que se meten en un sistema para poder transformarlo, que en quienes lo balconean y critican desde ese misterioso “no-lugar”. Tratar de entrar en el sistema de cualquier institución humana con el ánimo de aportar su grano de arena es una actitud positiva en sí misma. Claro, se corre el riesgo de quedar engullido por el mismo sistema que se quiere cambiar. Ese riesgo es grande. Por eso creo que lo valiente es tratar de hacer desde adentro.

