Cuando el cine nos espera
»Por Dani Umpi
Hay dos películas que odié desde el primer momento que las vi: Amelie y Lost in translation. En su momento no las pude tolerar. Me resultó insoportable la supuesta ingenuidad y pureza de esa francesa insoportable, vestida de Heidi, haciendo muecas insoportables en situaciones insoportables mientras todos en el cine le sonreían con complicidad. Me resultaron insoportables esos dos en Tokio, con esa visión tan racista puesta como algo poético, en medio de esas insoportables escenas musicalizadas por grupos insoportables que tienen cinco estrellas en revistas de música, y el onderismo insoportable en el que pululaban esos personajes, insoportablemente cools.
Tuve que callar mis tradicionales comentarios ignorantes porque resultó que al 99% de mis amigos les habían encantado esas películas. Es más, cada vez que se proponen enumerar sus películas preferidas inevitablemente nombran una de esas. Lógicamente el equivocado era yo. Entonces las vi de vuelta. Mi opinión no varió. Es más, encuentro el doble de detalles criticables que me convierten en el espectador más intolerante del mundo.
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»Tue 02 | October 2007
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