Tachero soy
»Por Javier Martínez
Hace veinte años que soy tachero. Y hace más de diez que laburo de noche. Acá ves de todo. Y ahora, con este nuevo servicio, como que la cosa está más estricta con los que manejan en pedo, cosa que me parece bien. Te lo digo yo que ando esquivando mamados toda la noche. Ahora ofrecemos un servicio de llevarte en tu auto. Vos nos llamás a las cinco de la mañana, ponele, vamos hasta donde estás, agarramos tu coche y te llevamos hasta tu casa. Te lo metemos en el garage y todo, solo falta que te acostemos y te tapemos.
Y bueno, te cobramos ¿no? Sale sus mangos, pero es mejor que tomar un taxi y dejar el auto tirado que capaz que te lo roban, o te lo rayan, y que además tenés que ir a buscarlo al otro día. Con este servicio te levantás y tenés el coche ahí, te tomás un café, una aspirina, y chau pinela.
El servicio tiene sus bemoles. La noche de la nostalgia, me acuerdo, llaman solicitando el servicio. Eran dos parejas de cuarentones. Dejo el taxi, aviso, nos apretamos en el coche, un Peugeot 307, y arrancamos. Las doñas no podían más de los pies, y los tipos no podían más del pedo. Venían discutiendo cuál de las minas de ABBA estaba más buena, que la morocha, que la rubia, con argumentos de brocha gorda. Un desastre. Y al que iba adelante se le ocurre preguntar qué opino. Y yo qué sé, si nunca las vi. A mí me gustan más las morochas, pero hay que tener carpeta, no podés dejar a nadie disgustado, así que contesté que las dos señoras eran muy lindas, y se interpretó que estaba hablando de sus esposas. No sé por qué dije señoras, y bueno…
¿En la esquina te queda bien? Yo he llevado borrachos, putas… una vez llevé a un tipo que era checato total, me pidió que lo ayudara a elegir una mina. Y bueno, paré donde vi una rubia riquísima y cuando subió me avivé de que era un trava… los dejé en el telo haciendo manito. ¿Qué otra cosa iba a hacer?
Ah, pero te estaba contando… ¿Sabés que se me enojaron por esa pavada? Son 78 pesos, pibe. La gente anda muy quemada… una vez me encerró un bondi y me morfó, me tiré para la derecha y frené, pero igual me abolló. ¿Vos te creés que paró, que se bajó a ver qué había pasado? Nada. Lo alcanzo, lo encierro y ni se baja el tipo, “¿Viste lo que hiciste? Andá a la puta que te parió”, me contesta. Bueno, gracias, muy amable. Me adelanté unas cuadras hasta un baldío, agarré un cascote, giré en U y cuando me lo crucé se lo tiré de frente al parabrisas y se lo hice bolsa. Tuvo que parar. Me fui a la mierda saludando como una reina. Te quedo debiendo dos pesos, ¿te parece?

