Tras la pista de los suicidas
»Invitado: Néstor Mir
Tres músicos y un hombre-cámara recorren las ciudades de Buenos Aires y de Montevideo en busca de los miembros de un grupo de rock del que se sabe poco y nada. Lo único que testimonia su existencia es una cinta pirata en la que se lee es el nombre de la banda escrito en rotulador: Los Suicidas.
Las indagaciones empiezan en la ciudad española de Valencia. Es desde allí que Landete, Néstor, Dani y Álex se ponen en marcha para sentar las bases de la investigación. Todo sucede en el mes de agosto de 2007. Veintiún días vividos al límite. A toda velocidad. Como si el mundo acabase el 30 de agosto y antes de morir fuese imprescindible saber quiénes eran y qué fue de Los Suicidas.
Los suicidas, capítulo 1
Valencia, España, mayo a julio de 2007
Cuando una mañana de mayo encontré en casa, olvidada por una amiga, una cinta pirata de Los Suicidas, no podía imaginar hasta dónde me iba a llevar aquel hallazgo. El impacto que sufrí al escuchar las canciones de la cinta me llevó a marcar el teléfono de Álex, y decirle: “escucha esto tío, es la bomba”. Después hice lo mismo con Landete. Ambos son músicos, como yo. Lo primero que preguntaron fue que de dónde eran. Les dije que no lo sabía, que una amiga uruguaya se había dejado en mi casa la cinta el domingo por la mañana. Quedamos en reunirnos en casa de Dani, sede de la productora Barret Films, la que nos hace los videos musicales, y punto de encuentro y confluencia del colectivo al que pertenecemos.
“Me interesa lo que estáis contando, creo que ahí hay un documental”, dijo Dani, quien no pudo evitar oír la historia. Ya lo teníamos. Haríamos de la búsqueda de Los Suicidas un documental en tiempo real. Para llegar a la esencia de nuestra búsqueda tendríamos que viajar al Río de la Plata.
Nuestros conocimientos sobre la escena musical rioplatense eran casi nulos. Mi amiga había desaparecido y no había forma de encontrarla. Lo primero que pensamos fue en ponernos en contacto con los críticos musicales de la ciudad de Valencia: Eduardo Guillot y Rafa Cervera.
Cámara al hombro, empezamos entrevistando a Guillot. Le hicimos escuchar la cinta de Los Suicidas. A él no le sonaban. Creía que debían ser argentinos o uruguayos, pero no los había oído nunca antes. Sin embargo, la tertulia con él fue muy interesante. Gracias a su relación con los directores uruguayos de 25 watts y Whisky, y con el director argentino Ezequiel Acuña, todos ellos muy vinculados con sus respectivas escenas musicales independientes, Guillot estaba muy enterado de lo que por allí sucedía. Acuña había contado para una de sus películas con la banda Mi Pequeña Muerte, de Buenos Aires.
Por otra parte, Pablo Stoll, uno de los directores de 25 watts, había sido el realizador de un video musical de los Astroboy. Apuntamos el nombre del grupo en nuestra agenda.
Fue Guillot quien nos habló también por primera vez de La Ronda. Centro neurálgico de la música independiente montevideana. “Si vais a Montevideo en busca de Los Suicidas, tenéis que pasar por La Ronda. Si hay alguien que los conozca, seguro que está allí”, dijo. Estábamos a punto de dar por terminada la entrevista cuando cayó en la cuenta de algo que también fue muy importante para el desarrollo del documental: Esteban Hirschfeld, miembro de los míticos Mockers uruguayos, vivía en Valencia desde principios de los 80. Ya teníamos alguien más a quien entrevistar. Quizás nos pudiese dar alguna pista para seguir nuestra investigación.
El siguiente paso fue contactar con Rafa Cervera. Quedamos con él una tarde en El Trina, cafetería conocida por servir comidas hasta altas horas de la madrugada. Había escuchado la cinta pero tampoco conocía al grupo. Nos remitió a Esteban Leivas, otro uruguayo que huyendo de la dictadura de su país, en los años setenta, se instaló en España. Leivas nos estuvo hablando de la historia del rock uruguayo. Habló de dos libros editados que hablaban del tema. Para nuestra sorpresa, en ninguno de ellos comentaban la existencia de Los Suicidas. Empezamos a dudar de que aquel grupo hubiese llegado a existir.
Al día siguiente teníamos programadas dos entrevistas. Una con Esteban Hirschfeld, de los legendarios Mockers uruguayos. Un grupo que ha visto resurgir su leyenda gracias al homenaje que los directores de 25 watts les rindieron en su film. Gracias a ello, Esteban decidió montar un proyecto en el que, junto a los nuevos temas de la banda, una serie de bandas argentinas, montevideanas y españolas grabarán versiones de Los Mockers en sus respectivos estilos, para completar el disco.
Le hablamos de Los Suicidas de pasada, y Esteban tampoco los conocía. Al estar metido en el proyecto del nuevo disco nos contó de grupos con los que sería interesante que nos contactásemos: Valle de muñecas, de Buenos Aires, y Silverados y Astroboy, de Montevideo, entre otros.
En el proyecto en que nos embarcamos, la utilidad de Internet fue crucial. Rápidamente fuimos contactando con todos los grupos que nos habían mencionado. Íbamos preparando el esquema mental sobre el cual nos moveríamos una vez que estuviésemos allí. Siempre y cuando encontrásemos, antes de comprar los billetes, un testimonio que nos diese el empujón definitivo.
En cualquier caso, muy a pesar nuestro, no llevábamos un plan preconcebido. Sólo queríamos oler las pistas. Intuir cuáles eran los caminos por los que podían haber transitado Los Suicidas. Nos guiamos por actitudes y propuestas musicales que les atribuimos como afines, dejando otras que sentíamos que les eran más distantes. No sabíamos si la banda existía, pero, su música, ya nos decía mucho.
Todo esto sucedió a lo largo del mes de julio. Por aquellas fechas hice, con mi banda, Las Potencias del Este, un último concierto para cerrar la temporada. Como final de fiesta, nos habíamos juntado con otras dos bandas de la ciudad. Una de ellas era Kruchenko. La otra, Mégaphone ou la Mort. Al final de los conciertos caí en la cuenta de que tres de los componentes de Mégaphone eran argentinos. Esa misma noche me acerqué a Sergio y a Diego, el baterista y uno de los guitarristas. Les conté la misma historia. Ellos sí que conocían a la banda. Di un salto de alegría. Les dije: “No me contéis más. Quedamos un día de la semana que viene y os hacemos una entrevista para el documental”.
Compramos unas cervezas y quedamos en una plazoleta del barrio del Carmen. Según contaron, Los Suicidas era una banda del under bonaerense de principios de los setenta. No estaba claro si todos sus componentes o alguno de ellos eran argentinos.
También apuntaron que era posible que alguno de ellos fuese mexicano. Se caracterizaban por tener un sonido crudo y sucio que se adelantó a su tiempo. Oírlos era como ser testigos del nacimiento del protopunk. Muy poca gente los conoció, pero tenían una legión de fans incondicionales que les seguían a todos partes y que compraban todos sus discos. Eran una banda de directo. Sobre el escenario la bestia tomaba forma y se engrandecía hasta volver loco al público.
Por fin teníamos algo. Por fin sabíamos que Los Suicidas habían existido y que no era una alucinación nuestra. Era la historia que necesitábamos saber para decidirnos a comprar los billetes y empezar a preparar el viaje. Cuando los Mégaphone se fueron, los cuatro nos miramos. Estábamos radiantes. Teníamos el gran dato. Hubo un momento de silencio. Entonces Dani abrió la boca, y dijo: “Pero, ¿cómo podemos estar seguros de que lo que nos han dicho Diego y Sergio es cierto?”.
No podíamos. No había forma de estar seguros. Teníamos que creer. O sí, o sí. Teníamos que ir hacia delante. Si era necesario, nos estrellaríamos al otro lado del Atlántico. Nos miramos. Estaba decidido. Viajaríamos el 10 de agosto. Nuestra investigación empezaría por Buenos Aires.
Nombre: Nèstor Mir Planells
Edad: 35
Lugar de nacimiento: Valencia (España)
Profesión: Músico. Su grupo se llama Nèstor Mir & Las Potencias del Este, con el que publicó De l’amour à l’abîme (2006).
Hobbies: Escribir poesía, relato, novela. Participa en la elaboración de cortos y documentales con la productora Barret Films.
Web: www.myspace.com/nestormir

