Granta en español
»Por Andrea Blanqué
El último número de la prestigiosa revista Granta –que tiene por cierto más de libro que de revista- tiene un título contundente: Los mejores jóvenes novelistas estadounidenses.
Editar estas selecciones es una tradición que Granta viene instrumentando desde que en 1983 sacó Los mejores jóvenes novelistas británicos. Cada diez años Granta vuelve a hacer una selección de escritores jóvenes. La gracia que tiene esta antología de 2006 -ahora traducida al español- es que bajaron la edad: antes, se seleccionaban autores menores de ¡40 años! ¿Por qué? Existía la convicción de que la ficción tardaba en ser talentosa. Así como la música y el diseño eran propiedad de los artistas jóvenes, costaba a la cultura aceptar que pudiera haber buenos escritores de novela jóvenes.
Sin embargo, el torrente de chicos que se inscribe en las universidades para estudiar escritura creativa demostró que el oficio de narrar se puede adquirir mucho antes de ser un cuarentón. Así que los editores de Granta pusieron como límite una edad mucho más razonable: un máximo de 35 años.
Editores y agentes enviaron más de 200 manuscritos. Los 21 seleccionados son variados en cuanto a calidad y temática, pero una cosa salta a la vista: la inmensa mayoría escribe desde la autenticidad, en un estilo claro y llano. No hay retorcimientos intelectuales, citas culturosas ni experimentalismos verbales como es habitual en tanta literatura sudamericana joven y vieja.
De la lista de seleccionados hay gente nacida por todo el mundo: China, Tailandia, Rusia, un hijo de nigerianos, un peruano, americanos que hacen literatura judía, etc. Estados Unidos es un tutti fruti cultural, étnico y por supuesto, literario.
De entre los mejores relatos se destacan el fantástico ”Aquella primera vez”, de Christopher Coake, que cuenta la historia de un chico que desvirgó a una chica hace muchos años y se le ha borrado por completo de la cabeza, pero que gracias a Internet el fantasma le vuelve a girar por ella. Excelente es también el titulado “Procrear, generar”, de Anthony Doerr, lleno de humor y desesperación, donde se relata la historia de una pareja estéril que hace lo imposible por embarazarse mientras al marido-profesor lo acosan fantasías sexuales con sus alumnas. Muy buenos son también los fragmentos de novelas de las escritoras Nell Freudenberger y Dara Horn. La primera narra la vida de una vieja de noventa y pico de años políticamente incorrecta. La segunda cuenta las aventuras de un judío que evita el asesinato de Lincoln en plena Guerra de Secesión. Ambas son unas maestras en lo que tiene que ver con el entretenimiento y el suspenso.

