Noche de cacería
»Por Kira
A mí no me gusta bolichear. Los lugares chicos, atestados de gente que camina sin sentido -por el simple hecho de caminar-, repletos de hombres que te rozan, que te tocan, que te dicen estupideces, no son lugares para mí.
Era la primera vez que iba.
Ya dentro del lugar, visualizo al grupo con el que pasaría la noche. Para mi sorpresa –desagradable sorpresa- se trataba de un grupo de doce amigas que tenían entre 35 y 40 años (quizás soy generosa con algunas, quizás esté “matando” a otras con la edad), todas solteras –solteronas, diría yo-. Estaban producidas como quinceañeras, bronceadas artificialmente y escotadas en una noche de frío polar.
Casi todas las mujeres que estaban en el boliche eran rubias, de mentira, de esas que eligen serlo. Tuve ganas de preguntarles a qué peluquería iban, porque aquello era como un desfile de Roberto Giordano en el que solamente podían apreciarse distintas tonalidades de amarillos. De un glamour tan berreta, que seguramente por eso los dueños obligan a las personas a cerrar las cortinas negras… es que a medida que pasan las horas el glam desaparece y comienza a chorrearse la grasa oculta.
Los hombres eran solterones, de esos que pasaron los 40 hace rato. La mayoría divorciados con plata que no saben ser finos y se cuelgan collares… y se desprenden la camisa.
Mujeres con minifaldas. Hombres pelados y gordos.
Todos tenían algo en común esa noche: conseguir una presa.
Todos inmóviles. Bastaba con levantar la mirada para encontrarse con decenas de miradas que iban en las más diversas direcciones, todas procurando hallar otros ojos que les dijeran que sí, que podían acercarse.
Horrible. Una situación espantosa. Una noche bizarra y patética.
Y yo, que me sentía algo así como una simple espectadora, miraba y criticaba todo. Me reía, a solas, sentada sobre un sillón, y abrazada de un almohadón, tal como si estuviera en mi casa. Por momentos tuve la sensación de que se me estaba proyectando una película que no había decidido ver, pero que me mostraba claramente algo, algo que debía interpretar como yo no quiero ser protagonista de algo así.
Llegué a casa con las mismas ganas que tengo siempre de “colgar los botines”. Y le pedí a todas las personas que conozco que si ven que el tiempo pasa y sigo estando sola, me aten, que no me dejen salir a dar lástima, a ser decadente, a caer en algo tan triste.
Hoy sé, definitivamente, que hay algo que no quiero ser: no quiero ser una de esas personas que frecuenta esos lugares. Y espero que si en algún momento pierdo la “cordura”, haya alguien capaz de frenarme para que “la escupida no me caiga encima”.


he vivido noches similares y han tenido efectos en mi, bastantes parecidos. con el tiempo aprendes a ver a tolerar ese tipo de cosas aunque a uno lo aborrezca, en parte tal vez por el miedo a terminar como uno de ellos, en parte porque cuando crees tener tu mundo definido y tus cosas rotuladas, ahí cuando estas seguro de estar en lo cierto es cuando verdaderamente te equivocas…
frank sinatra cuando tenía cuarenta aprox y la voz ya no le daba más, producto del exceso de alcohol, muchas noches y mujeres… es decir, despues de haber vivido bien…
entonces dijo que cuando notará que su voz no tuviera el nivel que él quería, dejaría de cantar… dijo que como máximo tenía 10 años más…
40 años después seguía cantando, o hablando, por los diferentes hoteles de las vegas, junto a bono y luis miguel….
conclusión: el sentido de autocrítica disminuye con los años, de forma directamente proporcional a nuestros chochismo (buscar en la real academia catalana)
siempre me impresionó de joven una pelicula de clase B, en la cual una sociedad ultra-moderna mataba a los habitantes que pasaban cierta edad…creo que los 30… ya con las primeras canas los miraban mal… y estaba socialmente aceptado… es tu mano tenías como una pequeña bombita, que era de color verde y cuando cambiaba a rojo, tá, llamás a la funeraria, te despedís de todos y vos mismo te metes en el crematorio…
a veces pienso que el director era un visionario incomprendido… pero ya llegará el día de su reconocimiento… y quien sabe… como diría Lenin: en un país perdido de sudamerica, se dan las condiciones psíco-socio-político-económicas, es decir, ya les va a llegar la hora viejos de mierda!!!
Si me habrá entrado miedito….
Si tendré ganas de colgar los botines…
Kira… Carrie Bradshaw?