Barrio chino

»Buenos Aires tiene su China Town.
»La frase: “Se cocinan a los ojos de los transeúntes por señoras que no saben una letra de castellano”
»Por Ignacio Quartino | Tiempo de lectura: 2′53”

Buenos Aires tiene su China Town, en el barrio de Belgrano, apenas a cinco minutos de la cancha de River. Son tres cuadras, cuatro a lo sumo, donde al menos cincuenta locales tienen cajeros que hablan un español muy limitado.

Los chinos, vietnamitas y taiwaneses que anclaron en las calles Arribeños, Mendoza, Montañeses y Juramento, en pleno Belgrano, saben que lo importante es facturar. Y como sea.

Al menos eso es lo que sostiene el hijo del dueño de Casa China, el primer supermercado de la zona y piedra fundamental para que la colonia oriental abriera negocios y asociaciones de residentes donde suelen reunirse los sábados, para comer platos tradiciones y hablar libremente en mandarín.

Casa China es el típico comercio atendido por sus propios dueños, pese a que su movimiento es similar al de un hipermercado. Casi todo es barato y se vende rápido: sake, hierbas, té, arrolladitos primavera congelados y, por supuesto, arroz.

Buena parte de los productos que se consumen en los restaurantes de cocina gourmet de Palermo Hollywood, se abastecen de lo que venden los comercios del China Town. Se trabaja con una clientela fuerte, al por mayor. Sobre todo arroz, hierbas y especies que cultivan los propios chinos en huertas en las afueras de Buenos Aires.

Tampoco extraña que en los restaurantes con onda zen haya decorados que se venden en comercios de este barrio. La moda del feng shui, por ejemplo, ha sido muy oportuna para explotar comercialmente esta tendencia en la que los objetos y la espiritualidad van de la mano.

»China Town

Muy cerca de Casa China, en la calle Arribeños, una decena de locales muy simples están pensados por y para taiwaneses. Los más nostálgicos tienen el video club que alquila cintas y dvd de programas del otro lado del mundo. También hay peluquerías, tintorerías y tiendas de comics. El paisaje en esa galería es tan oriental que lo único argentino son los pesos con los que se financian los servicios o productos.

Pero seguramente un China Town no puede preciarse de tal si no hay vendedores ambulantes con signos típicos del Yin y el Yang, artesanías chinas de porcelana, dragoncitos y mariposas en miniaturas. Todas muy bonitas. Todas muy baratas.

Se cocinan a los ojos de los transeúntes por señoras que no saben una letra de castellano, pero que están acompañados por un celoso marido que las mantiene a salvo de la viveza criolla rioplatense.

También está de oferta comer en los restaurantes de la zona. Quizás uno de los principales atractivos de este lugar es la abundancia de platos exóticos que se sirven. Por 100 pesos uruguayos se puede comer muy bien y sin inconvenientes, siempre y cuando al comensal no se le ocurra llevarse los palitos de recuerdo. Los locales de comida son claros en ese sentido: está prohibido robarse los cubiertos.

Además de restaurantes, los que recorren las calles de este barrio en Buenos Aires pueden encontrarse con puestos ambulantes donde se ofrecen helados chinos, bocados dulces y salados. Se cocinan a los ojos de los transeúntes por señoras que no saben una letra de castellano, pero que están acompañados por un celoso marido que las mantiene a salvo de la viveza criolla rioplatense.

»Voy al chino y vuelvo

En el diccionario de términos costumbristas de Argentina, el “chino” es lo que los montevideanos conocemos como autoservicio o despensa, con la diferencia que los propietarios no son hijos de españoles. Desde hace diez años, en Buenos Aires los almaceneros vienen del Lejano Oriente.

El secreto del éxito chino no está en el confort, ni en el servicio. La clave es una sola: vender barato. Los porteños, encantados.

Los especialistas en supermercadismo consideran que este auge del comercio oriental provoca fuertes dolores de cabeza a los responsables de los grandes hipermercados de Argentina. El secreto estaría en que el gobierno chino otorga facilidades económicas a sus compatriotas radicados en Buenos Aires para instalar un mercadito.

La cifra de minimercados chinos en Buenos Aires superaba a principios de 2007 los tres mil locales.

»Dom 01 | Julio 2007
feed | Escrito por: Ignacio Quartino
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