Nostalgia prestada
»Por Sebastián Auyanet
2007 fue el año en el que muchos quisimos tener el DeLorian y estacionar en el verano de 1967. Los menos ambiciosos volvieron dos horas a los ochenta, en un estadio de Buenos Aires, y fueron felices. The Who, Beatles, sixties… pero, ¿por qué sentirse así con apenas 25 años?
Hacía tiempo que venía pensándolo, pero me cayó la ficha, ahí mismo, en pleno concierto de Soda Stéreo. No bastaba con estar en una platea viendo y escuchando de lejos. Sentí que debía estar todavía más adentro de esa burbuja ochentera que cantaba “Picnic en el 4°B”. Tenía que bajar a la cancha.
En medio de las negociaciones con los de seguridad, observo a una pareja que me lleva, fácil, veinte años, y baila como cualquier padre nuestro en una fiesta de quince o casamiento. Algo me hace ruido en la cabeza: la sensación de estar robando algo. Ya en la cancha, camino en el pasto, y me encuentro –vaya sorpresa- con que la mayoría de gente que hace pogo tiene mi edad, o es aún más chica. Los verdaderos nostalgiosos estaban en la tribuna.
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»Thu 01 | November 2007
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