El mundo según Emiliano

»Por Gabriel Peveroni
»Fotos: Rafael Lejtreger

Tan viajero. Tan popular. Tan positivo. Tan exitoso. Tan rockero. Tan pragmático. Tan profesional. Tan serio. Tan enamorado. Tan feliz. Tan tímido. Tan argentino. Tan uruguayo. Pero también tan inflamable. Tan punzante. Tan crítico. En pocas palabras: transparente. Emiliano brancciari lidera la nueva etapa de ntvg con un plan muy definido: seguir creando para disfrutar al máximo de la magia de la canción. Sin transas con sellos ni productores. Sin concesiones a los medios ni al público. Sin dejar de soñar. Sin personalismos y apostando al trabajo en equipo.

Sabiendo que el camino de la independencia exige una ética férrea y una dedicación al trabajo que está muy lejos de la fantasía bohemia. Sabiendo que la máquina ntvg es bastante más que una fórmula de éxito, y que el ida y vuelta con los fans implica responsabilidad además del disfrute máximo a la hora del show. Cuando no sabemos de ellos, suelen estar de gira. En argentina. España. Alemania. Van y vienen. Cuando vuelven, siempre hay noticias. Esta vez con ganas de fiesta, en la noche más especial del verano de la pedrera. En la vox pop.

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Sueños posibles

»Por Carlos Taran

Hay una cantidad de cosas que escribí y borré. Me gusta imaginarme dónde y cuándo voy a leer esta edición. Me imagino abrir la revista a la tarde, cuando el sol ya está más cerca de zambullirse en el mar. Me imagino en Rocha, en la playa, sabiendo y sintiendo que todo transcurre lentamente. Escribo esto escuchando lo que quiero escuchar, y también me imagino lo que voy a escuchar cuando lo reciba. Entonces pongo “In my life” de Beatles, pongo “7 cidades” de Legião Urbana, pongo “Primary” de The Cure, pongo “Otra dimensión” de Alaska y Pegamoides, pongo “Insurrección” de El último de la fila y también pongo “Hoy no” de Entre Ríos, y entonces mezclo lo que escucho con lo que escribo.

Me pongo a pensar en todas aquellas cosas que me gustaría que pasaran, aquellas a las que les cambiaría el curso de su rumbo si fuese posible. Dejo de lado las imposibles, porque por más que quiera, se me complica -por ejemplo- traer de nuevo a mis abuelos hasta aquí. Esta nota no debería tener ni siquiera una pausa. Creo que Carlito Brigante no debería morir. Levantaría firmas para que se filme nuevamente ese final y ellos se vayan juntos a Bahamas.

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Dimensión fangoria

»Por Gabriel Peveroni

El encuentro no fue casual. Desde hace años, como buen fan, deseaba entrevistar a la reina de madrid. Lo logré una tarde de diciembre, hace exactamente un año. La conversación empezó a solas con alaska, y con la llegada de nacho se disparó a un divertidísimo intercambio sobre los mitos del rock y de la electrónica. Una muestra cabal del pensamiento iconoclasta de ambos integrantes de fangoria, sobrevivientes de la movida madrileña. Pero la seriedad no faltó a la cita. Apareció en dos momentos bien definidos: hacia el final, cuando nacho se largó a hablar largo y tendido sobre “autosuficiencia” y “a quién le importa”, dos himnos de la movida que llevan estampada su firma autoral y que trajeron de inmediato el recuerdo de eduardo benavente, el fallecido líder de parálisis permanente.

Y al inicio de la charla. Porque alaska, para sorpresa de este fan fatal, guarda un respeto total hacia los pet shop boys por la deuda que dice tener de ellos a la hora de grabar fan fatal… Mi disco preferido. Eso sí, si quieren saber algo más, lo que pude comprobar es que –lisa y llanamente- alaska y nacho son de otra dimensión.

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Los tiempos están cambiando

»Por Teófanis Zitto

Hace un año inauguramos este espacio. La consigna inicial: “nací en los ochenta”. Mantuvimos la propuesta, con éxito, durante toda la temporada. Cincuenta creadores –desde stencileros a cineastas, pasando por bloggers, músicos y jóvenes empresarios- fueron presentados en estas páginas de freeway. La apuesta continúa. En este verano y en el año dos mil ocho que se nos viene con todo, dejando atrás, bien atrás, al siglo pasado. Es el reloj que no se detiene.

Es el tiempo presente en que se conjuga esta misma nota. Porque los tiempos están cambiando. Simplemente son otros. Como debe ser. Siempre. Nuevos tiempos. Nuevas generaciones. Parricidas. Ansiosas. Con toda la luz y el entusiasmo de patear el tablero. Aunque siempre haya que sortear atascos, obstáculos, piedras en el camino. Los jóvenes de los ochenta, nacidos en la posdictadura, se abren paso y no la tienen fácil. Pero como bien dice laura: “si tropiezo, me levanto nuevamente y continúo”.

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Recomendados

»Por la redacción

»Fiesta VoxPop 2008

Dos escenarios, dos enormes carpas para bailar y diferentes áreas de propuestas diferenciales, en un entorno natural único, hacen de la Vox Pop la fiesta más divertida de la costa atlántica. El 5 de enero, en La Pedrera, con la organización de X Producciones.

»Escenario principal

Desde la primera edición que NTVG quería estar y no coincidían fechas y calendarios. Serán la atracción principal, y el show en La Pedrera oficiará de escenario para el lanzamiento de la “gira atlántica 08”. Completan la noche otros dos grandes: Buenos Muchachos (set completo de la banda de Pedro Dalton) y Martín Buscaglia (con las canciones del premiado “El evangelio”).

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La magia del verano

»Por Facundo Ponde de León

Calor sofocante. Poca ropa. Vamos camino a la playa, uno de los lugares más contradictorios de la naturaleza. Porque en medio de la arena y el mar, en el tiempo que nos tomamos para descansar y no hacer nada termina siendo en el que hacemos la actividad humana más importante: reflexionar. He ahí la gran paradoja.

La tardecita suele ser el momento ideal del verano. La playa está un poco más tranquila, los rayos del sol ya no pegan fuerte y una leve brisa nos recorre el cuerpo. Estamos en la playa pero ya no estamos; nos fuimos mentalmente a planificar lo que tenemos que hacer: cambiar de trabajo, revelar un secreto, irse de viaje, anotarse al curso, decirle a las personas que queremos que las queremos, actuar, calmarnos. Alguien nos alcanza el mate y ahí volvemos a sentir la arena y el ruido de las olas. “¿En qué estabas?”, seguro te preguntan. “Nada, estaba pensando que…”. Ahí comienza una charla importante.

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Todo muy relax

»Por Lisando Aristimuño

Se termina el año y mi última columna le da la bienvenida al verano. Si bien no es mi estación preferida, soy más bien amante de la bufanda y el gorro de lana, puedo reconocer que tiene su encanto. Sufro mucho con el calor, pero agradezco a esta época de días largos en que la gente se distiende y está de buen humor.

Las familias, por ejemplo, planean en conjunto, y los padres no duermen tanto la siesta y nos acompañan al mar. Además, hay momentos y ocupaciones netamente veraniegos: quedarse hasta largas horas mirando el horizonte con el sol naranja detrás, cortarse las uñas de los pies más seguido porque las ojotas nos delatan, comprar alguna pulserita en la feria artesanal de turno, leer el horóscopo chino para ver qué onda el año que viene… En fin, todo muy relax y arenoso.

Respecto a mis preferencias musicales, a la banda sonora de las vacaciones, se compone de los siguientes discos:

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Bajofondo

»Por Pata Torres

Flashes rescatados (*)

»Por Tabaré Couto

verano setentas. El círculo del alma de un niño de cuatro años es tan frágil y sabio que se abre despacito y acomoda su dolor para explotar años después, como una bomba que esparce fragmentos de vidrio quebradizo y se desliza entre los huecos del recuerdo, hiriéndolo, atacándolo sin piedad entre los huesos de cada diciembre estival. El ciclo de la pérdida nunca se cierra sin que ella diga adiós, sin que él pueda abrazar a su hijo y llorar, sin que el niño pueda escuchar la voz de Mary, fugaz. Aunque no quiera huir, nunca tendrá retorno a sus viajes de amor imposible, pedazos del alma partida.

verano soledad. Me apoyaba cansinamente en la lapicera, escribiendo azul sobre blanco, oyendo sonar un armónica y al Jefe cantar I saw her standin’ on her front lawn just twirlin’ her baton. Ya no colecciono pomos de carnaval. Ni como chocolondos. Ni vendrá el Caballero Rojo a rescatarnos del mal. Maldita melancolía. Fútbol de liguilla, cervezas, mochilas, viajes a dedo por Brasil, porros, masturbación y pastillas para el asma. Maldito clima. Demasiado verano para tanta soledad.

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Arrancando la culpa

»Por Dani Umpi

Últimamente me siento bastante mal a raíz de una estrategia fraudulenta, algo inocente e intrascendente, pero que me genera mucha culpa. Descubrí por casualidad que en muchos supermercados, en la sección verdulería, se niegan a embolsar algunos vegetales y vas directamente a la caja. Una vez allí, una cajera, muy sonriente, se encarga de poner el precio y cobrar. Me refiero a la radicheta, la rúcula y todas esas hojas verdes necesarias para la ensalada veraniega.

Ocurre que vas con el atadito de hojas -que suelen tener un precio totalmente desproporcionado e incoherente- y las chicas generalmente no saben qué planta es y, como están muy cansadas y todo les da lo mismo, te cobran cualquier cosa o te preguntan “¿qué es?”.

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