»Suenan

Delivery introspectivo

»Por Sebastián Auyanet

Urgentes y minimalistas suenan las doce canciones de Con la mente perdida en intereses secretos, de Franny Glass (Gonzalo Deniz). La obra debut cumple con todas las condiciones del trabajo independiente y se va abriendo puertas en medios y oídos a punta de melodías y muy buenas letras.

“Ah, no hay problema, yo igual voy al Centro para hacer discos”, responde Gonzalo Deniz ante las disculpas presentadas por tanto cambio de fecha y horario para hacer la nota. En un tono de voz tímido y bajo como el de las canciones de su primer disco como solista -es el cantante de Mersey, banda que tampoco se llama más así aunque esté por editar su trabajo debut, pero esa es otra historia-, explica el proceso.

Viaja del Cerro al Centro, imprime arte de tapa y superficie del disco, paga, y luego te lo lleva a tu casa por cien pesos. ¿Dónde se pide? En frannyglass@adinet.com.uy. Podés probar tres de esas canciones en www.myspace.com/32canciones.

»Las espadas del texto

“Lo que nos pasó en la etapa de Mersey es que íbamos creciendo sin editar. Teníamos listas de temas armadas como para cinco discos… porque las canciones eran imágenes nuestras en momentos determinados. Entonces, yo quería que ahora pasara todo lo contrario. Que este disco fuera una foto mía. Por eso está fechado en otoño del 2007”.

El orden de los temas de Con la mente perdida en intereses secretos huele a guión. La teoría se refuerza cuando Gonzalo cuenta que, además, es estudiante de cine. “Creo que eso se ve más que nada al principio y al final del disco. Que ese primer tema y el final marcan dos puntas. El resto del orden se dio casi por casualidad, y encajó”. El cierre tiene al final del track una entreverada mescolanza de sonidos que remite al Sgt. Pepper de The Beatles.

Pero volvamos al principio. Ese primer tema es una más que interesante apertura introspectiva en la que la tristeza da paso a la creación. Gonzalo lo cuenta con palabras simples, un punteo y una armónica en una grabación que suena a primera toma, desprovista de arreglos y correcciones artificiales. Al final, un breve rasgueo de una eléctrica y nada más.

Y es que en este disco lo que importa es lo que se dice, y eso queda claro al escuchar el acompañamiento, totalmente desprovisto de vestiduras sonoras; como si un Fernando Cabrera hubiese pasado por el estudio La Martinica (donde se grabó el disco) y hubiese sacado todo lo que sobrara. “Desde siempre me pasó que escuchaba una canción, y si existía una versión que fuera solo de guitarra y voz me llamaba más la atención. Nunca escribo y después pongo música, sino que hago todo junto, por eso no puedo decir que soy más escritor que músico”.

La última línea de ese primer tema dice “finalmente encontré mi voz”, señal de que esa primera historia desata lo que sigue después. Luego llegan algunas letras más animadas, con las historias de amor casi siempre como motor creativo, entre las que también se pasea la literatura, personajes históricos y hasta Dios (“el Dios social, ojo, no algo en lo que yo necesariamente creo”, aclara).

La melancolía y la urgencia de las cosas que necesitan contarse lo antes posible es otra de las características de este primer intento de Franny Glass. Es difícil reconocer alguna referencia puntual cuando aquí no hay más que punteos y voces suaves, aunque Gonzalo pueda mencionar a Belle & Sebastian y algún buscador obsesivo de música por Internet encuentre afinidades con el estilo de Iron & Wine, proyecto también en modo solista de un cantante folk americano llamado Sam Beam. Pero lo mejor que tiene Frany Glass probablemente sea la necesidad y el apuro de un pibe que quería sacar su disco de una vez por todas y aplicó el “do it yourself” del que ya no solo se pueden jactar los punks. Y el producto está entre lo más interesante del año: basta con chequear sus páginas y dejarse caer por alguno de sus shows para comprobarlo antes de gastar esos cien pesos.

»Una pluma a seguir

Cuando se anima a la ficción, Deniz consigue historias muy buenas. En una de las mejores canciones del disco, Gonzalo toma a Juana de Arco y a Emiliano Zapata y los pone en el 2007. “La idea con esa canción era pensar en estos dos tipos que se encuentran con Dios en estos tiempos… ¿Cómo hacés para crear una revolución si al otro día tenés que ir a laburar? Esa fue una de las canciones a la que más tuve que volver, antes de que el disco saliera”.

1 opinólogo dice que...
  1. Delivery introspectivo | Freeway dijo:

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