
»Por Mauricio Rodríguez
Como esas familias que intentan disimular su decadencia, la sociedad uruguaya se pretende diversa y respetuosa de los “distintos”. Pero su verdadero rostro la muestra discriminatoria e intransigente.
Hace poco, en una entrevista de trabajo, el gerente de una empresa le confesó al postulante que había sido casi descartado por su condición de diabético. Poco después, el inexplicablemente mediático director técnico de Rampla Juniors, Luis “Ronco” López, se ufanó, en el programa televisivo La culpa es nuestra, de que no tenía nada contra los homosexuales, pero que en su equipo no jugaban. En una escuela, luego de un robo, los alumnos que fueron conducidos a la dirección como sospechosos fueron los negros de la clase.
Los ejemplos sobran. En Uruguay se discrimina, pero lejos de reconocernos así, nos miramos en falsos espejos construidos para que nos digan que somos la más bonita -y tolerante- del reino. Ya se sabe que siempre es mejor mirar el imbécil en ojo ajeno que el xenófobo en el propio. Se discrimina a las mujeres cuando tienen salarios notoriamente inferiores a los hombres, a quienes tienen una orientación sexual “diferente”, a los muchachos por el barrio en el que viven, al portador de HIV, al que viene del Interior. Se margina a todo aquel que no logre calzar su cuerpo, mente y alma en el cajón de “lo que debe ser”.
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»Por Leonard Mattioli
Última columna del año. Me doy cuenta que quedan mil temas sin tratar. Uff. Y la mayoría de ellos importantes. Y seguro que unos cuantos, aunque no sean trascendentes, vaya que son de gran interés.
No me metí con la reforma de salud. Ni con la planeada, ni con la que se va a implantar –sí, claro, es que hay diferencias, y no tan menores como podrían parecer-. Tampoco le hinqué el diente a la reforma impositiva. Es muy bueno que se redistribuya la forma de pago de impuestos de forma más justa, según cuanto uno gane, pero me parece jodido que el capital casi no pague y sean los asalariados quienes se encarguen del fardo.
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»Por Javier Martínez
Cuando me topo con alguien que se gana la vida de manera extraña me asalta una especie de admiración. Conocí a un tipo que tenía un velero de doce metros de eslora y vivía de escribir sus aventuras de navegación para una revista de náutica. Cruzaba el océano y le cobraba a los tripulantes que querían acompañarlo. Una vez lo contrató un australiano para que lo llevara a un lugar en medio del Atlántico. Era buzo y capturaba peces exóticos que después le vendía a unos japoneses. No hay mayor demostración de lo variado que puede ser ganarse la vida, que imaginar a esos dos flotando al sol.
De algo hay que vivir, y seguro que hay muchas maneras de rebuscarse. En Buenos Aires un grupo de personas vive de las cosas que se van por los caños. Es decir, las cosas que no son las que tienen que irse por ahí. Se meten en determinados puntos y filtran las cloacas. Van equipados como si trabajaran con radiación nuclear y tienen todo un sistema de venta de lo que encuentran. Además, buscan cosas a pedido y cobran por recuperar esos objetos.
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»Por Natalia Mardero
Acá estamos, la última reunión juntas… / No lo repitas más que me voy a poner a llorar / No sean dramáticas, nos vamos a volver a ver / ¿Cuándo? Falta mucho para eso / Van a ir a visitarme, yo voy a venir en verano, seguro / Que yo vaya a Londres a visitarte es una ilusión, puedo estar tres años juntando para el pasaje / ¡Las voy a extrañar! / Yo voy a extrañar las juntadas con mate en la punta de Trouville / Y cuando vamos al Parque Central / ¡Uh! Me tienen que contar cómo le va al bolso / Allá te tenés que hacer de algún equipo y seguirlo / Sabelo / Va a estar de más, vas a poder ir a ver terribles bandas
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»Por Kira
Sé que suena duro y tal vez cruel. Lo sé. Pero cuando alguien me parece feo tengo que decirlo. Para mí, es así. La realidad indica que cuando te quieren presentar a un amigo y resaltan su condición de buena gente, de simpático, de divertido, están tratando de disfrazar la verdad más obvia: es feo y/o tiene muchos defectos.
Estoy en todo mi derecho de pensarlo y decírselo a todas las personas que me preguntan: “y… ¿qué te pareció?”. “¡FEO!”. Eso es lo primero que digo, y los ojos de quien me escucha se tornan de compasión y lástima por el otro, y de rabia por mí. Porque me consideran cruel. Pero si me preguntan, entiendo que están esperando una respuesta sincera. ¿Por qué inventar una excusa, si el motivo que me lleva a no querer salir o volver a salir con él es su condición de feo?
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»Por Ivana Bajuk
»Desde mi silla
Aunque mi cuerpo quiere estar en el Caribe, tengo mucho más a mano el camino electrónico. Clic, clic. Abro pantallas y hoja en blanco.
»Comunicación electrónica
Empiezo un desliz e-spiritual tomando impulso en el trampolín de ese concepto. El de “comunicación electrónica”. Mundo e redondea porque llegó fin de año.
“Corremos atrás del progreso tecnológico con una conciencia y una sabiduría antiguas. Hay una disyunción. Una parte de nuestro cerebro fue capaz de desarrollar un poder instrumental increíble, tocar los códigos de la vida, la energía de la materia. Pero nuestra conciencia es arcaica: no nos brinda los elementos necesarios para controlar, dirigir, orientar la aceleración digital”.
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»Por Mónica Zanocchi
Si tuviera que entregar el premio a la fashionista y el diseñador del año, elegiría a Björk y a Bernhard Willhelm. Como si fuera poco, ellos pusieron en escena la colaboración más especial del año.
Björk, cantautora islandesa, ícono fashionista y referente de tendencia. El primer impacto fashion que tuve este año fue con el trabajo de crochet tribal multicolor del trío de artistas islandesas The Islandic Love Corporation, realizado para la portada de la versión latinoamericana del nuevo álbum de Björk, titulado Volta. Pura tendencia. Björk comunica vida, fuerza, conciencia universal y corporal, el regreso a las raíces, a lo primitivo. Pero actual, muy 2007.
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»Invitado: Daniel Mella
[Recuerdo, con una mezcla de emociones, la última vez que tuve un cuerpo moribundo entre manos. Fue hace cerca de seis o siete años. Recuerdo detalles que ahora me parecen absurdos, y a veces hasta llego a pensar que son producto de la ficción que el tiempo instala en nuestras cabezas]
Era de noche y yo subía las escaleras con una bolsa del almacén. Era mi voz quejosa la que retumbaba, o mis pasos, o la voz de otro; pero se trataba de un sonido grave y tan atronador que no me permitió escuchar los finos gemidos de Adela, una mujer gorda que se había mudado sola hacía menos de un mes y que ahora estaba tirada en un entrepiso al final de la escalera. Me arrodillé a su lado y le examiné las piernas, entre palabras de agradecimiento y auxilio que ella mezclaba, hipando. Tenía la pierna derecha quebrada, a la altura de la rodilla. La ayudé a subir los dos pisos hasta mi apartamento, tuve que cargarla, y ésa fue mi última demostración de fuerza. Enseguida de haberla dejado recostada en el sofá, me acometió una inmensa fatiga, decidida a instalarse en la profundidad de mi cuerpo para siempre. Me sostuve de lo que tenía a mano, descansé largos minutos pero no pude trasladarla a la cama. Por lo que pasó el resto de sus días tumbada en aquel sofá.
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»Por Martín Mazzella
Me niego a morir. Estoy llegando al final del largo recorrido que empezó el día en que me separé de mi compañero para buscar un lugar en el mundo. Vayan entonces mis últimos pensamientos del año. Esto no quiere decir que después vaya a dejar de pensarlos, pero ya nadie va a escribirlos, y eso es, en cierta medida, morir.
_¿Me vas dar la plata, o no? ¡Botón!
Le gritaba yo a un cajero automático, cuando de repente, me vi en una situación incómoda.
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»Por Redacción
“Despierta tus sentidos. No hay nada que pueda hacer a tu Fleshlight más real. Nada excepto Vulva Original, la esencia íntima de una mujer irresistible. El deseado olor esencial femenino capturado en una pequeña ampolla de cristal”. Si algo faltaba en el mundo de la parafernalia del sexo, es ese algo que convirtió al protagonista de la novela de Patrick Suskind en asesino serial: capturar la “esencia de la mujer”. Bueno, parece que los fabricantes de Fleshlight dieron con la fragancia que el protagonista de El perfume derramó de manera infame
www.mifleshlight.com/tienda/product_info.php?products_id=912&ref=1120
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