Natalia Oreiro: construcción de una estrella
»Por Gabriel Peveroni
»Fotos: Rafael Lejtreger
Es muy simple. Natalia oreiro es una estrella. Brilla como pocas han brillado. Y es por esa simple y poderosa razón que ante figuras como ella suelen invadirnos preguntas insidiosas. Por qué negarlo. Al grano, entonces: de dónde salió. Por qué le tocó brillar. Por qué a ella. Quién se cree. Cómo se convirtió en estrella. Las preguntas se multiplican. Todos decimos saber de su peripecia. Pero sabemos muy poco. Casi nada. Natalia sigue siendo la chica de provincia que conquistó la capital. Así se muestra, en look rockero casual, cuando recibe al equipo de freeway en su elegante casona de palermo. Trato de escapar a todo posible personaje. No es fácil. Pienso en la afectación que usaría jaime bayly al decirle, mirando a cámara, “Nati, cómo se construye una estrella”.
Pienso que tendré éxito en la empresa. Pienso también que puede ser un error peligroso. Mientras tanto, en esa tarde febril en buenos aires, todo se encamina hacia la fatalidad. Porque el literal debate entre forma y contenido, entre glamour y literatura, imposibilita la posibilidad de una charla en profundidad, que se reduce a quince minutos de conversación después de centenares de fotos y fotos cuidando líneas de maquillaje y retoques de peinado. Vale más un cambio de vestuario que una idea. Eso parece. Pero sigo adelante. Lo intento. Porque nosotros –periodista, fotógrafo, peinador, maquilladora- somos en definitiva un equipo y quienes marcamos el juego. Tal vez apuramos el resultado.
Preferimos vestir a la estrella en lugar de interpelar su brillo natural. Más allá de toda posible apariencia, me enfrento al horror de una entrevista fallida. Pero constato, paradójicamente, que puede ser muchísimo más rico enfrentarse al abismo que la soporífera rutina de preguntas y respuestas de una agenda conocida hasta el hartazgo. Una entrevista, al igual que una estrella, se construye desde la eterna contradicción entre un guión previsible y la iluminación del azar. Entre la inseguridad y la falta de certezas. En el preciso momento en que el personaje deja caer su glam y muestra su verdadera cara.
»Acto uno
Natalia se presenta a la cita con el íntimo deseo de ofrecer su perfil natural, el más cotidiano. Sin embargo, no duda cuando rafa lejtreger le propone un par de cambios de vestuario y le tira varias ideas para las fotos. Ella muestra ganas de dejarse llevar, de adaptarse a las circunstancias. Toda la tarde por delante. El reloj marca las 13.30 y el equipo de freeway se dispone a trabajar. Hasta las 17.45 hay tiempo -avisa claudia- encargada de llevar la agenda de natalia y transmitir, en todo momento, una tranquilidad que dice traer de un reciente viaje a buzios.
Roberto empieza a trabajar en el pelo de nati. Ileana espera su turno para el maquillaje. Se marca el terreno. Se habla de cine. De música. De muchas cosas. De la tienda de ropa que acaba de abrir, en la calle honduras, en sociedad con su hermana. Del último viaje a madrid y las ganas de que se concrete el proyecto de martín sastre de llevar al cine la novela miss tacuarembó, con ella de protagonista.
Rafa transforma el estudio de natalia en un set donde todo vestigio de bajo perfil se vuelve glamour. “siempre quiero un detalle en rojo”, dice rafa. “me gusta”, aprueba natalia. Como puedo, reprimo el deseo de grabar conversaciones indiscretas. Además, el tiempo pasa. Rápido. Muy rápido. A las 15, sin tomar aún una sola foto, la situación se torna peligrosa. No hay que perder la calma, pienso. Para qué tanto ritual, desespero, sintiéndome en minoría en la posibilidad de discutir la supremacía de la imagen, lo innecesario de tanto maquillaje. No vale la pena insistir.
Un pequeño detalle logra tranquilizarme. Es natalia quien recuerda una extensa entrevista que le hice en febrero de 1999 para la revista posdata. Es en ese momento de la tarde que me emerge la idea de la construcción de una estrella. Descubro la trama: natalia está ofreciendo sus dos caras. Una para el entrevistador, otra para el fotógrafo. Noto también el extraño paralelismo con la última estrella nacida en uruguay, dani umpi, quien afirma que su carrera es la demostración empírica de que una star pop puede construirse con premeditación warholiana. Y me pierdo un poco en el deja-vu de la vieja conversación, de los tiempos de muñeca brava. Me doy cuenta de que la misma pregunta se volverá a repetir, casi una década después, y que ella, de alguna manera, jugará a mi favor.
***
_¿Cómo se sube al lugar dónde estás?
_No sé, no hay una fórmula, pero la esencia es lo que uno no debería perder jamás. Creo también que no se debe transar con nada y que cuando empezás a transar es cuando no te empieza a ir bien. Hay cosas que sencillamente no hago, y hay otras que si bien no me gustan, entiendo que a la gente quizá le lleguen a gustar y entonces acepto pero poniendo ciertos límites. Se trata de luchar, como en cualquier profesión.
_¿Cón qué cosas no transás?
_Con respecto a la actuación, el no interpretar personajes demagógicos, que considere que no son reales, o que puedan afectar a una parte del público. En televisión, por ejemplo, no me desnudaría porque lo puede ver tanto un chico como un grande. En cine sí lo haría, porque uno paga una entrada y sabe lo que va a ver. Y con respecto a la música, me interesa cantar canciones que a la gente le guste escuchar pero que estén bien hechas. Me tomé mucho tiempo para hacer mi primer disco.
_¿Hay una necesidad de agradar en tus trabajos?
_Sin duda. A mí me gusta trabajar para la gente y llegar a todos los lugares, pero sólo si son trabajos bien hechos. No transo en hacerlo así nomás porque “igual la gente lo compra”. Eso es mentira, ahí se está subestimando a la gente. A veces se tilda de fácil la música que hago, y te digo que es muy difícil escribir cosas populares, un éxito, porque los que escriben raro pueden llegar a ser muy interesantes y muy intelectuales, pero la gente no los entiende. Lo difícil está en que la gente se enganche, y para eso además debe estar bien hecho. No hice las cosas así, rápido, con esas cosas es que no transo.
_Entre tu trabajo como actriz y el folletín virtual de las revistas te queda muy poco tiempo para la vida real…
_Y sí. Es que laburando se pierde mucho la cabeza, se pierde noción de la realidad. A mí me pasa muchas veces que digo “por favor, bájenme a la realidad”.
_¿Cuánto se pierde de intimidad en tu trabajo?
_La intimidad es lo que más he perdido, y eso me cuesta muchísimo. La poca intimidad que tengo guarda relación con esta actual sobreexposición. Hoy me siento muy expuesta. Y siento también que he perdido mucho tiempo, pensá nada más que trabajo catorce horas por día haciendo de otra persona. Yo nunca tuve una adolescencia normal porque trabajo desde los 12 años en uruguay y mi vida siempre fue diferente en tiempo y en responsabilidades con respecto a los de mi edad. Pero, si bien he perdido eso de ir a bailar y tener amigos, o de hacer simplemente “fiaca”, y que tengo mis preocupaciones que me generan estrés, también mi carrera me ha ayudado a crecer, a valerme por mí misma, a ser independiente, a madurar un poco más rápido, a valorar las cosas de otra manera.
»Acto dos
Alguna vez tenía que pasar. Una entrevista fallida. Una sucesión de avatares que disparen escenarios de angustia para un entrevistador que se precie de tal. ¿tiene responsabilidad el fotógrafo, en su búsqueda seguramente utópica por encontrar la belleza más allá de la belleza? ¿la tiene oreiro, que para evitar tensiones propone que la entrevista se haga luego, a la noche y por teléfono, dando por sobreentendido que todavía falta un buen rato para llegar al clímax de la sesión, del juego de máscaras? ¿la tiene el peinador, cuando incitado por la simpatía extrema de la estrella deja su personaje secundario para saltearse todos los roles e imponerse como un caprichoso asistente de escena, llegando a improvisar una máquina de viento con el secador y preguntar datos de cada objeto que encuentra, desde la colección de revistas playboy del baño hasta un cenicero con la grifa de versace?
El equilibrio entre texto y fotos está a punto de romperse, de estallar en mil pedazos, cuando son las 16 y las otras dos chicas –ileana y claudia- hacen lo imposible para que la armonía sobreviva y todo termine de la mejor manera posible. A las 17 en punto, rafa no puede parar. Sigue fotografiando a la estrella. Porque sabe que todavía falta un poco para esa foto que cerrará su viaje, su relato, su fantasía.
Natalia se muerde el labio inferior. Cuelga en el gesto un sincero abatimiento. Abandona el personaje. Entra y sale de la máscara. Son las 17.15 pasadas. Sabe que perdí la batalla pero tratará de salvar la guerra. Sabe también que no me rendiré y que no admitiré la propuesta de llamarla más tarde. Porque en este tipo de duelos no se admiten planes b. La nota será lo que está entre las 13.30 y las 17.45. Nada más ni nada menos.
Hubo varios momentos intensos en la larga jornada de producción fotográfica. Más allá de la hiperactividad de natalia, de su simpatía extrema, de su talento y entrega para el trabajo, es momento de enmarcar un detalle que no debe pasar desapercibido. Un poco después de las 14, llegó su profesora de canto, a quien había olvidado cancelar la cita. Con el pelo revuelto repleto de pinzas y aún sin estar maquillada por ileana, pidió ser retratada en plan ensayo.
“Esa foto no la tiene nadie”, remarcó claudia. Tampoco las que un rato después pidió para sacarse frente al espejo, en plan marilyn, jugando con el delineador, sabiendo que en unos minutos más se transformaría –sin más vueltas- en natalia oreiro. Última clave en la construcción de la presente entrevista, casi fallida, que en su apuesta por el riesgo, al todo o nada, intentará plantear esas preguntas que todos nos hacemos cuando pensamos en los límites entre lo público y lo privado en una estrella. O lo que es lo mismo, a decir que al principio de la tarde vino nati en plan casual, le sacamos fotos a la estrella oreiro, y que al final se dio finalmente la minimizada conversación –de apenas un cuarto de hora, y sin anestesia- de vuelta con Natalia.
Ganó la imagen. Es cierto. Basta con verificar que los lectores miran las fotos antes que el texto. Pero el que manipula último manipula mejor. Y créanme que la escritura permite expresar la intuición de que natalia hace tiempo que le ganó a su propia estrella.
***
_A lo largo de la tarde se me ocurrió, varias veces, y sobre todo a partir de tanto estrés, preguntarte cómo se construye una estrella.
_¿Y yo tendría la fórmula?
_No sé si tenés la fórmula. Pero si querés bajo a tierra el concepto…
_Dicen que todos somos polvo de estrellas, que por eso los seres humanos nos pasamos mirando hacia el cielo. A lo mejor viene de ahí.
_La pregunta va en el sentido de cómo se construye, de cuándo tuviste conciencia de que te convertiste en una estrella.
_Es raro, o por ahí suena raro que lo diga. Lo que a mí me pasa es que convivo con todo lo que viste acá arriba, pero al mismo tiempo no dejo de ser yo. Entonces, en ningún momento dije, “ta, ahora, a partir de este momento soy…”. Ni siquiera sé cuándo el afuera me empezó a ver como una estrella. Yo siempre le puse la misma pila a lo que hago, y desde que me acuerdo convivo con la mirada externa, así que lo tomo como algo natural. No sé cómo explicarlo… He tenido momentos de impacto hacia mí, por ejemplo, en los que me di cuenta de que mi trabajo generaba, sobre todo en mis viajes al exterior, algo raro en la gente. Quizá ésos fueron los momentos en que tomé conciencia, que se generó en mí cierto sacudón de preguntarme qué estaba pasando.
_¿Cuándo sentiste por primera vez esa sensación?
_Cuando viajé por primera vez a israel, en el año 2002. Ahí fue como “¿y esto?, ¿por qué está pasando esto?”. Mientras estaba en la argentina no era consciente de nada externo a mi trabajo diario, o a mi vida. Cuando salí al exterior, ahí me dije: “no sé si estoy haciendo las cosas bien, porque esta locura está buena pero es rara”.
_No es un paralelismo, pero hoy hablábamos de Dani Umpi. Y él se siente como la construcción consciente de una estrella pop…
_Okey, ésa es como su obra: la transformación de un escritor a un cantante pop, por decir algo. Él creó su personaje desde la literatura, o desde las artes plásticas, y lo pone en escena. Lo que a mí me pasó fue al revés: siempre puse primero el cuerpo.
_¿Cómo es eso de poner el cuerpo?
_Es ir y poner el cuerpo… En una película, en un recital, en una novela, en lo que sea.
_¿Una forma de exponerse?
_Exponerse es distinto. Exponerse es mostrarse, y poner el cuerpo es laburar. En mi caso no fue pensar cómo hacer, sino simplemente ir y hacerlo. Exponerse es ir y mostrarse desde un lugar quizás más premeditado. Yo qué sé. Cuando estudiaba catequesis, iba y hacía la obra de teatro, sin ponerme a pensar mucho más.
_¿Pensaste alguna vez, cuando eras adolescente, el porqué de lo que te estaba pasando?
_Nunca me pregunté por qué me pasó a mí. Sencillamente porque no tengo una explicación. Por eso te digo lo de que soy de poner el cuerpo, sin pensarlo demasiado. Pienso que si me detengo a pensar el porqué de las cosas es como que me pierdo de vivirlas. Y si las analizo mucho, no sé, es como que dejo de sentir. No sé cómo contestarte, porque en un montón de cosas soy así: no tengo ni idea. Un día sé para dónde quiero arrancar y al otro día quiero otra cosa. Y así estoy hoy.
_¿Cuándo empezó lo de “ir y poner el cuerpo”?
_A los 12, con la propaganda de OB
_¿Cómo recordás esa etapa de tu vida?
_Siendo igual que ahora… Desde hacerme las fotos casi a escondidas de mis padres hasta convencerlos de que me dejaran ir a la agencia de publicidad, y de ahí en más tomarme el ómnibus sola, para ir a hacer castings a todas las productoras. Y las demás estaban siempre con sus madres… ¿viste esas madres que está bueno que cuiden a sus hijas, pero al mismo tiempo no sabés el deseo de quién es? Y yo estaba sola. Y todos me decían: “¿qué hacés sola?”. Y ahí estaba, qué sé yo…
_Y te encontraste en el mundo adulto, de golpe.
_Sí, a los 14 años me relacionaba con los modelos de 25.
_¿Qué aprendizaje tuviste ahí?
_Aunque la profesión que elegí es una manera de seguir siendo niña, ya que te permite actuar, jugar a ser otro todo el tiempo, desde muy chica la tomé de manera adulta, con un alto grado de responsabilidad. Desde muy chica que soy muy obsesiva con el trabajo. Pero bueno, no estoy para quejarme de mí. Eso es cuando vos te vas. A veces me quejo mucho de mí. Porque me canso, a veces, de mí… Un poco.
_¿Cuando te sacás el maquillaje?
_No, cuando lo tengo puesto.
_¿Cuál es tu refugio y cómo lo fuiste construyendo? Porque me imagino que en algún momento no lo tenías…
_Eso sí lo aprendí. Aprendí a poner cierta distancia entre el trabajo y lo que tiene que ver con la natalia real, que es la que trato de ser la mayor parte del tiempo. Pero a veces pasa como hoy, que vengo de jeans, y me piden un vestido sexy. Entonces…
Entiendo el juego, la propuesta del otro, y me disfrazo de otra persona. Entiendo que parte de lo que hago es disfrazarme y ser lo que el inconsciente fantasea con encontrar. Pero el error, lo que yo hacía antes, era vivirlo como real.
_El personaje te había ganado...
_Claro, esa cosa de que yo me siento a charlar con vos, y cuando me preguntás si sufrí la primera vez que tuve un desengaño amoroso yo te cuento todo lo que sufrí… Después descubrí que no lo tenía que hacer. Era como muy confiada, y después me dolía muchísimo la repercusión que eso tenía. Me daba vergüenza salir a la calle. Pero era parte de eso. Por momentos sentía que era una charla de a dos, no que después lo iba a leer mucha gente. Entonces, con el tiempo, fui aprendiendo, y ya desde hace algunos años que la paso mejor.
_¿Te imaginabas ahora otro tipo de nota, otro tipo de fotos?
_Las entrevistas que leí en Freeway me parecieron como muy sinceras. Cero pose. Y las fotos como muy reales. Me parece que está la esencia de cada entrevistado. Por eso me vine de zapatillas y le puse un toque de fantasía con la remera de la mujer maravilla. Pero después, como querían un par de cambios y algún vestido, entendí que querían que fuera más al personaje. Y si es para hablar de mí, tengo también mucho de eso, porque a los ocho años me pintarrajeaba toda la cara en el garaje de mi abuela, qué sé yo.
_Volviendo a tus refugios, pensaba en esta casa…
_Es mi gran refugio. No soy de salir mucho. Me gusta quedarme en casa. Tengo mi estudio, acá ensayo, estudio música. Tengo mi jardín, me encantan las flores, las plantas. Mis manos delatan… Hoy a la mañana tenía todas las uñas negras porque ayer estuve todo el día plantando. Y esto es como mi vida. Y de repente ir a visitar a mis padres a uruguay también. Tengo necesidad de volver, cada tanto, porque siento un olorcito y un sol que brilla distinto, y eso tiene que ver con un lugar de origen. Pero no me pasaba antes. Una se pone vieja y nostalgiosa…
_Hay algo en la elección de esta casa. Pienso que cuando la compraste eras mucho más joven.
_Tenía 20 años.
_Es como muy fuerte comprar un caserón con 20 años.
_Y además me la compré y viví acá, sola, el primer año… Esta casa la soñé. Yo no la conocía. Soñé con una calle y un número, y empecé a buscarla.
_¿Soñaste la calle y el número?
_Soñé el número 1887 y que quedaba en una calle de nombre compuesto, de dos palabras… Y la entré a buscar, porque estaba buscando casa para mudarme. Yo sabía que era esta casa, que cuando la encontré no estaba a la venta. La miraba, y la miraba, y la miraba. Venía con mi mejor amiga, y la miraba. Y un día, el padre de ella la llama y le dice: “¿nati está buscando una casa vieja?… Porque salió una en el pasaje santa rosa, que es del año 1887”. Valeria casi se desmaya. Y yo también.
_El número que habías soñado…
_Sí. Lo increíble es que el padre de valeria no sabía que yo quería esa misma casa. Él trabajaba en una inmobiliaria y le apareció a la venta. Y bueno, listo. Vine y la compré. Además, siempre tuve un apego muy fuerte para lo viejo. Me gusta mucho reciclar muebles antiguos. De tristán narvaja tengo un montón de cosas. Las susy, revista del corazón, las compré en tristán narvaja, qué sé yo, hasta las playboy del sesenta.
_¿Y la historia con el jardín?
_El jardín lo hago yo.
_¿Es tradición familiar?
_A mí mamá y a mi papá les gusta mucho el jardín. Mis recuerdos de infancia incluyen a mis padres escarbando y poniendo pastito, comprando malvones… Y ahora yo tengo un proyecto, muy chico, que tiene que ver con las flores. Voy a publicar un libro de fotos, de apenas cien ejemplares, y lo voy a poner a la venta en el local. Desde hace más o menos seis años que saco fotos al interior de las flores. Y en un viaje que hice hace poco a nueva york, en una librería, vi un montón de libros de flores. Y me dije: “voy a tener mi propio libro de flores”.
_Está bueno lo de tener proyectos chicos. Porque tuviste muchos proyectos grandes, o que no eran tuyos, de repente.
_Claro. Estoy con la pequeña y mediana empresa, con las pymes… Empecé con lo de mi hermana, con la tienda de ropa, y ahora voy por el libro. Me gusta darme esos gustos. Son como válvulas de escape y hacen que pueda elegir con más tranquilidad proyectos con más exposición, como una novela o una película.
_Hablando de películas, ¿cómo surgió el proyecto de Miss Tacuarembó?
_A mí lo que me pasó con miss tacuarembó es que hace muchísimos años, cuando conocí a Dani Umpi y a Martín Sastre…
_¿Los conociste en aquella noche en recoleta, cuando movimiento sexy te festejó el cumpleaños?
_Sí, y esa misma noche me dieron ese librazo, un mamotreto que todavía no estaba editado. Pero nunca lo leí… Y después de muchos años, venía caminando por thames, y en la vidriera de una librería, entre un montón de libros enormes, vi la edición de interzona de miss tacuarembó. Entonces lo compré, y lo leí. Me encantó la historia. Entonces me puse en contacto con los chicos y dani me contó que martín tenía el proyecto de hacerla algún día en cine. Nos contactamos, y ahora ya estamos con las ganas de hacerla en algún momento del año que viene. De hecho, en un viaje que hice a españa, pasé un par de días y estuvimos hablando bastante para ver qué posibilidades reales hay de hacerla. La quiero hacer porque la historia me encantó, porque me divirtió mucho, y de hecho tiene que ver mucho conmigo… Yo tuve una infancia muy feliz. Me mudé millones de veces, y siempre sentí el desarraigo muy fuerte. Eso de alguna manera ayudó a que pudiera venirme tan pronto a la gran ciudad, en mi caso buenos aires, a los 17 años.
_Llama la atención que no tengas celular, que no manejes computadora, que no chatees… ¿cómo vivís sin todas estas cosas?
_Y bueno, vivo. Ahora me está pasando algo raro, porque lo de internet, sobre todo, es algo en lo que no quiero caer. Pero hoy la gente vive a través de la internet, habla a través de internet, usa términos de internet… Cosas que yo no entiendo, así que empecé a sentirme rara. Antes veía raros a los demás; ahora me siento rara yo… El otro día me ofrecieron hacer una novela para internet. O sea, tengo la imagen de que dentro de veinte años la gente no va a salir de la casa porque va a vivir a través de la red. Y me da pánico. Me parece horrible. No me gusta. Me parece que para información está bueno, pero que el exceso de información nos convierte en máquinas. Y tengo ganas de no claudicar ante eso… Pero me estoy sintiendo como afuera del mundo total.
***
Natalia Oreiro viste diseños de tienda Las Oreiro. Maquilladora: Ileana Kölln Antinori. Peinador: Roberto Tajes. Coordinación: Claudia Sánchez.








gracias por la nota de naty oreiro , me gusto muchisimo
Es shre careta la nati…..
NATY i adore you.we love you so much.
loves from Turkey…
wait for our present for YOU:)
natalia oreiro ahora es mucho mas bella y mas madura!! espero su proximo disco con ansias!:)
una mina q se rompio el alma para alcanzar todas sus metas
hermosa y mucho mas madura
es un orgullo
diosa natiii
HOLA!!!!!!!!!!!! Bueno la verdad que adoro a naty y admiro mucho como es sinceramente muchas veces me han comparado fisicamente con ella y me preguntan ” ¿te gustaria cantar o actuar como natalia oreiro ?” y yo respondo “¡¡¡¡no!!!! la admiro mas alla de lo que hace como artista, la admiro por su merito por las cosas, que quiere algo y lo logra, su perseberancia, realmente me siento muy identificada.
Hola a todos!!!
ADORO a esta personitaaa
es DIOSA, DIVINA!!!
hoy en dia por segunda vez
estoy viendo la novela ” sos mi vida ”
xq ella es lo maaas!!!!
y mi sueño seria conocer su local de ropa
y q este ellaaa…me muerooo…jaja
Ojala vuelva a la ficcion xq tiene
ángel y xq siempre te deja algo…
besotessss!!!
** CECI **