El otro lado

»Por Ignacion Quartino

Al Jazzeera llegó al Río de la Plata. Desde una oficina ubicada en una de las zonas más caras de la capital porteña, un grupo de periodistas aborda los sucesos más relevantes del continente con informes especiales que llegan a más de 100 millones de personas.

Las imágenes se repitieron una y otra vez. Hasta el cansancio. O, mejor dicho, lo suficiente para recordarle al mundo que los dos aviones que se estrellaron el 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas cambiaron el transcurso de la historia reciente y, por supuesto, la de los medios.

Antes de esa fecha, para la mayoría de los occidentales, Osama Bin Laden podía ser el nombre de un jeque dueño de pozos petroleros. Al Qaeda, un club de fútbol de Emiratos Árabes. Después de 11-S no es necesario explicarle al mundo quiénes son y qué significan, especialmente para Estados Unidos. CNN se encargó de difundirlo a través de sus cadenas.

»La otra campana

En Medio Oriente, mientras tanto, la cadena Al Jazeera se encargaba de informar a la cultura árabe el mapa político posterior a la caída de las Torres Gemelas. Con sede en Qatar, la señal fue cobrando popularidad en Occidente, gracias a que el propio Bin Laden enviaba sus cintas, cargadas de amenazas. En poco tiempo, creció y se expandió por todo el mundo, posicionada como la otra campana de la información que habla de la guerra contra el terrorismo.

No tardó en aparecer Al Jazeera English. A fines de 2006 instaló su corresponsalía en Sudamérica, en una de las zonas más caras de la capital porteña. El responsable general es William Stebbins, que opera desde la casa matriz de la señal anglo-parlante, en Washington. Paradójicamente, las caras visibles de esta señal en Sudamérica son dos ex CNN: la periodista chilena Lucía Newman y la argentina Teresa Bo.

Newman supo ser una de las primeras periodistas que conformó el staff del informativo de CNN en español. Tras nueve años de corresponsalía en Cuba, donde entrevistó a Fidel Castro en varias oportunidades, Newman renunció a la señal creada por Ted Turner seducida por la propuesta de integrar la corresponsalía de Al Jazeera en Argentina.

Ella lidera un equipo en el que además se encuentra Teresa Bo, nieta de Armando Bo. Lejos de seguir los pasos de su abuela postiza -nada menos que Coca Sarli- Teresa se dedicó al periodismo, profesión que la llevó a cubrir la caída de Saddam Husseim en el infierno de Irak.

»Agenda local

En los meses que Al Jazeera se encuentra operando en Buenos Aires, el equipo periodístico viene produciendo polémicos informes regionales. Uno de ellos se concentró en la Triple Frontera, donde hace un tiempo circuló el rumor que Bin Laden estaba refugiado.
El gran escollo que debe sortear la cadena es el de los prejuicios que se mantienen en torno a la señal, por ser considerada “amiga” de Bin Laden. Entre otros planes para mejorar la imagen está el de una entrevista con el matrimonio K, que aún no les ha sido concedida.

No les será fácil, especialmente si nos atenemos al encuentro en Nueva York, en setiembre pasado, de los K con Rupert Murdoch. Dueño de uno de los imperios mediáticos más grandes del mundo -entre ellos las señales Fox, Direct TV, un sello discográfico y un sinfín de empresas más-, Murdoch y sus asesores anunciaron junto al matrimonio presidencial la creación de la cadena Fox News en español, que operará en Buenos Aires, competidora directa de los planes de Al Jazeera.

Como si fuera poco, la relación del presidente y su mujer con la prensa no es buena. Sobre todo desde que iniciaron el proyecto para perpetuarse en el poder, a principios de 2003. Los dos evitan responder preguntas de periodistas cuando asisten a los actos, y las conferencias de prensa en la casa de gobierno son meros anuncios en la que los cronistas sólo tienen derecho a asistir sin preguntar. Los K sólo hablan con los dueños de los medios donde trabajan los periodistas. Aquellos que se encargan de marcar la línea editorial.

Lo cierto es que las dos versiones del mundo, la oriental y la occidental miran Buenos Aires como una ciudad central en el mundo. ¿Será que en esta región está el futuro? Lo cierto es que el cuarto poder no quiere estar ajeno a esta circunstancia.

»Al Jazeera no es Al Qaeda

“Prejuicios y sólo prejuicios”, es la respuesta que dan los responsables de Al Jazeera en Sudamérica, cada vez que se habla sobre la supuesta afinidad con la organización terrorista. Para Lucía Newman, los mensajes que difundió Al Jazeera sobre Al Qaeda siempre fueron de interés periodístico. Pasados seis años de la caída de las Torres, la relación entre la organización terrorista y la señal informativa se ha ido deteriorando. El grupo guerrillero entendió que Al Jazeera atraviesa por un proceso de occidentalización y por esa razón los mensajes con amenazas terroristas sólo se difunden por Internet.

1 opinólogo dice que...
  1. El otro lado | Freeway dijo:

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