Electricidad

Electricidad
»Yo salía con un chico que arreglaba computadoras.
»La frase: “Cuando le regalé una caja de herramientas, me amó”
»Por Dani Umpi

Hubo un tiempo que fue hermoso y yo salía con un chico que arreglaba computadoras. Salir con un técnico es el partido más recomendable para gente como yo, totalmente inútil.

También hay chicas que arreglan computadoras, así que no desesperen. El asunto no funcionó, entre otras cosas, porque él tenía proyectos de vida incomprensibles para mí en ese momento. Ahora él tiene un puesto re-salado en Hewlett-Packard Europa y yo sigo imprimiendo en el cíber.

El “mundo de la electricidad” también es para mí un gran enigma, tanto como lo son el fútbol y la danza contemporánea. Por más que me lo expliquen, no entiendo.

Por suerte él comprendía todo, no sólo a las computadoras, sino a la electricidad en general. Sabía arreglar enchufes, reparar aparatos quemados, revivir lámparas, silenciar timbres, desconectar detectores de humo en los baños. Yo lo tenía totalmente idealizado, así cuando le regalé una caja de herramientas, me amó. Después no supe más que regalarle. (Algo similar ocurrió hace poco en mi familia, cuando una prima cumplió quince y su papá le regaló un mega-celular y nadie podía regalarle otra cosa, otro aparato, porque ya estaba todo incluido en ese celular).

Imagínense mi nivel de ignorancia, que cuando me mudé -ya solo- a mi nuevo apartamento, no encendía la luz por miedo a que explotara la instalación eléctrica al ver que el inquilino anterior había dejado unas lamparillas amorfas que me parecía que estaban “derretidas y rotas”. Luego me explicaron que eran lámparas de bajo consumo, carísimas pero sumamente rendidoras, pero yo me había encargado de sacarlas y tirarlas a la basura, para cambiarlas por lamparitas de 150.000 watts.

Por consiguiente, más de una mañana me he encontrado con la heladera descongelada -también pienso que voy a morir electrocutado si piso el agua-. La solución fue otro alargue, esta vez desde el living.

Ahora estoy en conflicto con los enchufes. El enchufe del baño explotó, y como el chico que hace el “mantenimiento” del edificio está sobrecargado de trabajo, para conectar el calefón puse un alargue que atraviesa todo el baño hasta mi dormitorio. Temo morir electrocutado cada vez que me levanto de noche para ir al baño o me baño, así que todas las noches lo desenchufo y no tengo agua caliente para las duchas matutinas.

Además, tengo la heladera y el microondas enchufadas en el mismo dispositivo y desde hace unas semanas se les ha dado por no funcionar en simultáneo. Por consiguiente, más de una mañana me he encontrado con la heladera descongelada -también pienso que voy a morir electrocutado si piso el agua-. La solución fue otro alargue, esta vez desde el living.

Otro día contaré lo de la estufa que hace saltar el “termostato” y de esos momentos en los que quiero cargar la batería del celular y enchufo el aparato para las pilas recargables.

En fin, que vivo atrapado entre cables y eso me obsesiona mucho. Lo analizo todo el tiempo y trato de descifrar un mensaje, algo que tenga que ver con mis fobias, con mis conflictos amorosos, o con lo que sea. Lo comenté en terapia y el psicólogo me dijo que no quería decir nada. Que llamara a un electricista que arreglara todos los enchufes y ya está.

feed | Escrito por: Dani Umpi
2 opinólogos dicen que...
  1. FR dijo:

    Hola Dani, si seguis con esos problemas y temes por tú vida, hacele caso a tu psicólogo y escribime a mantenimientofr@hotmail.com
    Suerte!!!! muy gracioso tú artículo.

  2. silvana dijo:

    Yo siempre digo lo mismo: no importa lo que se diga sino cómo se diga, y viceversa. En los casos en los que no importa el qué sino el cómo, Dany es un destacado exponente. Me gusta ese humor. Creo que en éstos casos es mejor la cena a la luz de las velas. Y todo lo demás también.

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