Jugamos al google

Jugamos al google
»Con mis amigas, jugamos al Google.
»La frase: “¡Música electrónica en los recreos!”
»Por Ivana Bajuk

»De salón

Con mis amigas, jugamos al Google. Hacemos búsquedas por turnos. La que no encuentra un solo resultado interesante, baja a recibir la pizza. Prontas, listas, que empiece la que quiera.

»Ponys

Fue la primera búsqueda. El pony trascendió el diseño para pins. Dejó la fantástica redundancia del pequeño pony. El pony, empezó a ser efectivamente, “el más pequeño de todos los caballos”.

¡Resulta que habita la Tierra desde el siglo VI AC !!!!! Es decir, tuvo tiempo más que suficiente para existir en las tierras del señor de cualquier anillo, collar o pulsera.

Se convirtió en caballo, un hito en la evolución social del hombre y un factor dinámico de su civilización.

Imaginen a una niña montando un pony en el parque del Prado. El caballito es blanco con lunares negros. El caballito ya no es un carrito de escenografía, porque es un caballo de raza Pony Shetland.

“Bonita Pony Welsh de 1.35 de altura, alazana, siete años, montada, enganchada, salta bien”. No era una página porno, era un anuncio para venta.

Del Pony Welsh, es “típico su acercamiento con la cabeza levantada, ollares distendidos, orejas tiesas y alta la cola. Al elegirlos hay que mirar que tenga ojos grandes y despiertos, fina la cabeza, fuertes cuartos, cola alta, fina capa, manos rectas y la caña corta. Mejor cuanto más grande el ojo, cuanto más orgullosa mantenga la cabeza, cuanto más valiente”.

La que pidió la búsqueda se dio por satisfecha y con ganas de decir “Buenas noches, quiero encargar pizza”, fue al teléfono. Iba con un “trotecito firme, travieso y libre”. Igual que un Pony Welsh.

»Velocidad

La segunda búsqueda. Por Wikipedia supimos que para definir la velocidad de un objeto debe considerarse no sólo la distancia que recorre por unidad de tiempo sino también la dirección y el sentido del desplazamiento. Y nos preguntamos por qué entonces es tan común que se piense en términos de tiempo y distancia, y tan poco de dirección y sentido. Pero no nos entendimos la pregunta.

»Pizza llega

Desde mi comodidad veo la ventana. A través del vidrio veo al repartidor. Su moto espera en el semáforo. Me preocupo. ¿Quién va a bajar?

Y ahí va la próxima participante, con un impulsivo: “¡Música electrónica en los recreos!”

Lo dijo como quien reivindica, pero ¿qué esperaba encontrar? Sonó el timbre. Dice que mientras bajaba, escuchaba una canción electrónica y se imaginaba que los pasillos del edificio eran los de facultad en pleno recreo.

feed | Escrito por: Ivana Bajuk
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