Algo huele mal en el río

Algo huele mal en el río
»Conocida la advertencia del ministro Mujica
»La frase: “Y un nuevo conflicto estará a la vuelta de la esquina”
»Por Leonard Mattioli

Conocida la advertencia del ministro Mujica de que si los barcos pesqueros no volvían a pescar el Estado retiraría los permisos a las empresas, las partes involucradas en el conflicto que mantuvo a la flota en los puertos por varios meses, llegaron a un acuerdo que aseguró la vuelta al trabajo.

En él se contempló un aumento de sueldo para los trabajadores entre un 11.5 y un 13%, dependiendo del tipo de barco donde desempeñen su actividad. La inmensa mayoría de los medios dio cuenta de esta situación como si se tratara de una solución definitiva. Sin embargo, el salario -congelado durante al menos diez años- es apenas una de las aristas de los problemas que involucran al mundo de la pesca en el Uruguay.

Meses atrás me puse a conversar con unos pescadores que habían montado una carpa del sindicato. Vendían tortas fritas para financiar una huelga que los tenía en tierra. Me sorprendieron varias cosas del planteo de los huelguistas.

Por un lado, estaba el clásico reclamo salarial, común a cualquier gremio en conflicto; pero éste, estaba acompañado de un análisis de la situación con fuertes tintes ambientales. Según ellos, en Uruguay se pesca con lo que se llama “triple condón”, lo que traducido significa con triples redes de arrastre. Estas son redes de pesca que tienen cuerpo en forma de cono y que terminan en un saco cuya función es retener la captura.

Por cada tonelada de pesca que se desembarca para su comercialización, hay otra que es devuelta al mar, compuesta por especies que no son comercialmente rentables y especímenes que se encuentren por debajo de la talla mínima de desembarque. El impacto de este sobrante sobre la biodiversidad marítima es terrible.

Las soluciones propuestas para este conflicto son parches, porque los trabajadores no ganan un sueldo sino que ganan un porcentaje sobre la pesca, con lo cual, si las especies comienzan a disminuir en cantidad, ellos comenzarán a ganar menos, y un nuevo conflicto estará a la vuelta de la esquina.

Por otra parte, sigue vigente la autorización de congelar la carga a bordo de barcos cuyo objetivo es la merluza. Esta especie está sobre-explotada, y la autorización para el congelamiento aumenta la presión sobre la especie, al permitir aumentar la cantidad almacenada por barco.

Ya son muchos los lugares del mundo donde se prohíbe el uso de redes de arrastre, y otras técnicas totalmente reñidas con la sustentabilidad, como las que se siguen aplicando en el Uruguay. Pero aquí esos debates parecen no importar, o directamente no existir.

Las soluciones propuestas para este conflicto son parches, porque los trabajadores no ganan un sueldo sino que ganan un porcentaje sobre la pesca, con lo cual, si las especies comienzan a disminuir en cantidad, ellos comenzarán a ganar menos, y un nuevo conflicto estará a la vuelta de la esquina. Pero claro, las soluciones globales son más complejas, y siempre implica meterse con intereses.

feed | Escrito por: Leonard Mattioli
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