Frente al espejo
»Me invitaron a opinar para una nota del diario El País
»La frase: “¿Será que Uruguay tendrá un camino claro…?”
»Por Carlos Tarán
Me invitaron a opinar para una nota del diario El País sobre la idiosincrasia de los uruguayos. La idea era confirmar, o negar, lo que siempre se dice de nosotros: que somos grises, dejados, perezosos, conservadores y tendientes a la mediocridad o el mínimo esfuerzo.
Me gustó participar, porque si hay algo que también nos gusta a los uruguayos es opinar. Pero esta vez lo interpreté como una oportunidad para defender el lugar y la mirada que ocupo en la sociedad, desde mi formación hasta la práctica del hacer cotidiano. O sea, no sentí en ningún momento que se me hubiese invitado porque tuviese la perspectiva calificada para hacerlo -que obviamente no tengo-, sino para aportar justamente en función de lo que vivo y experimento a diario.
Por sobre todas las cosas, me gustó el ejercicio de reflexión, porque me ayudó a plantearme escenarios de por qué pasan en Uruguay algunas cosas que pasan. Creo que muchas de estas cosas son resultantes de que no tenemos muy claro, como país, el rol que cumplimos como parte de algo más grande, que es el mundo todo.
Esa falta nos limita a la hora del planteo de hacia dónde vamos. Nos limita para reconocer cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, cuál es nuestro “lugar” en el mundo, y en función de eso, cuáles serían nuestras amenazas y debilidades. Sumado a todo esto, la ausencia de perspectiva -dado que cuando miramos, lo hacemos desde adentro hacia adentro- nos aleja cada vez más de reconocer las oportunidades que seguro existen.
Hoy es raro pensar en la continuidad de una empresa sin que se plantee lo antes mencionado. ¿Por qué nos es tan difícil pensarlo para un país? Quizá porque si afinamos la vista, veremos que también nos es difícil pensarlo para cada uno de nosotros. Son muchas las veces que actuamos reactivamente, siguiendo lo de siempre, lo seguro, lo que implique menos riesgo.
Volviendo al principio, creo que no podemos definir que en un país son todas las personas iguales. Estoy seguro de que hay de todo. Tenemos muchísimos uruguayos que se desdoblan de eso, que tienden a hacer las cosas bien por el gusto de hacerlas bien, que crean y desarrollan, que visualizan su lugar en el mundo y no en el marco que limitan las fronteras geográficas. Lo cierto es también que la situación actual presenta a los jóvenes una clara alternativa sobre la migración directa, ¡y la están tomando!
¿Cuál será entonces el promedio de edad de nuestro país en el año 2030? ¿Quiénes mantendrán las estructuras sociales y el pesado costo del ineficiente estado para ese entonces? ¿Será que Uruguay tendrá un camino claro o seguiremos en el viaje hacia ninguna parte?


Coincido con tu visión Carlos, sobre todo haría incapié en la tolerancia de las diferencias, no sólo entre compatriotas, sino entre vecinos, amigos, parientes y toda índole de relación de las personas en una sociedad democratica.
Abrazo.-