Factotum

Factotum
»Hugo me recuerda a Charles Bukowski.
»La frase: “Porque hay mucha plata ahí, es de locos”
»Por Javier Martínez

Hugo me recuerda a Charles Bukowski. No por un parecido físico, sino porque Chinaski escribió Factotum, un libro donde contaba todos los laburos de mierda que había tenido. Pero hay una diferencia: Hugo es un emprendedor, no un empleado. Es un selfmade man, uno de esos tipos que está buscando pegarla para toda la vida. Nunca será un oscuro vendedor de alfombras. Siempre tiene que ser algo nuevo, tiene que ser el primero. Para llenarse de oro de la noche a la mañana, y a la tarde ver esfumarse el sueño por un detalle impensado. Pero el día que la pegue va a ser un golazo que le va a dar vuelta la tortilla hasta a los bisnietos.

Desde que era chico y en la escuela transaba las figuritas del mundial del 66, hasta ahora, Hugo no tiene muy claro qué hacer… A los veinte tocaba el bajo en una banda, se vino la dictadura y se fue a New York. Cayó con los pelos largos y el rock, pero allá estaban en plena fiebre del sábado a la noche. Nada que ver. Estuvo un año tocando en cualquier antro. Llegó a tocar en el CBGB, hasta que se volvió a Buenos Aires.

Tenía 30 recién cumplidos cuando se le dio por las fotos y los videos. Como no quería filmar casamientos se le ocurrió alquilar una avioneta y filmar los countries para armar videos para las inmobiliarias. Fue un negoción. Le iba bárbaro pero era un pistola. Se aburría. Así fue que se puso a sacar fotos y terminó fotografiando a Sumo. Como se colgó con la banda, anduvo por todos lados atrás de los tipos.

Le pedí que contara una anécdota pero no hizo caso. Resumía su vida sin siquiera mojar los labios en la cerveza. Absorto.
En los años noventa puso una clínica de rehabilitación un tanto particular. Secuestraban a los pibes con el permiso de los padres. Estaba claro que en algún momento iba a saltar. Un pibe hizo una denuncia penal y se fue todo al caño. Le cerraron la clínica y no terminó preso de asco.

Para zafar de Buenos Aires se metió en el turismo. Se fue a Floripa a probar suerte y terminó filmando paseos en las scunas. Le fue bárbaro. Al año siguiente volvió con tres pibes y al otro con seis. Ese año fue malísimo y se fundió.

Ahora quiere hacer algo en el fútbol, “porque hay mucha plata ahí, es de locos. Pero conozco más el palo del rock, así que no sé. No sé qué hacer. Tampoco tengo mucha grana para arrancar, pero algo se me va a ocurrir”.

¡Y entonces se vino a Uruguay a probar suerte! Hubiera querido ayudarlo, sugerirle algo para hacer, pero en lo único que pude pensar fue en el Pato Celeste. Así que no dije nada y terminé mi cerveza.

feed | Escrito por: Javier Martínez
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